La Arquitectura de una Ciudad Inteligente

Guillermina Abeledo, Martin Fourcade, Edgar Gonzalez, Mario Roberto Álvarez (H).
Modera: Hector Lostri

Mario Roberto Álvarez h.:
El socio de MRA+A recordó que para participar en un concurso internacional de arquitectura de ciudad digital en Osaka, Japón, hace 10 años, recurrió a la investigación. “Fue difícil imaginarnos esa ciudad digital en su funcionamiento y en qué consistía. Más que ver arquitectura empezamos por leer el libro ‘El hombre simbiótico’, de Joel de Rosnay, que plantea que el hombre vivió desde la Revolución Industrial hasta ahora como el hombre depredador, y que a futuro la Humanidad podría ir hacia un estado de simbiosis con la naturaleza de mano de la tecnología como ordenadora. Siguiendo esa filosofía ganamos el primer premio de ese concurso”, relató.
Hoy hay 6.000 millones de habitantes en el mundo y en 50 años seremos 9.000 millones y el 70% vivirá en ciudades. La ciudad digital podrá ayudar a aminorar ese impacto. “Las ciudades deberán ser sustentables a la fuerza. Además de ciudad digital debemos pensar en urbanismo inteligente y generar políticas”, resumió.

Edgar González:
El editor en jefe de edgargonzalez.com aseguró que la Sociedad de la Información ha terminado porque vivimos en la Sociedad de la Sobreinformación.
“Las ciudades han sido inteligentes (smart cities) toda la vida pero podemos hablar de ciudades más inteligentes (smarter cities). Estamos trabajando con ciudades construidas hace mucho tiempo, estamos trabajando con historias y entes vivos”, definió y dijo que hoy el rol del arquitecto es el de una profesión híbrida.
Sobre la idea de belleza de las ciudades, González dijo que importa la belleza pero también el funcionamiento de los edificios y las cuestiones políticas, sociales y económicas que representan.

Martín Fourcade:
Socio en AFT Arquitectos, señaló que a veces hay una distancia entre los arquitectos y los seres humanos que habitan las ciudades. “Esa mirada se traduce en un esquema colectivo”, explicó, y dijo que la responsabilidad como profesionales respecto de la imagen de ciudades que se transmite a los habitantes queda atrapado por lo que quiere un cliente (en el caso del sector privado).
“La visión constante y estática de Buenos Aires como París no es real respecto de la dinámica y el crecimiento y ante la reflexión que varía todo el tiempo sobre quiénes somos y cuál es nuestro tiempo y nuestro lugar”, reflexionó Fourcade.
El arquitecto agregó que a veces se entiende la idea de inteligencia como delegación hacia la tecnología o los medios, pero la idea de ciudad inteligente no es delegable, como no es delegable la identidad de un lugar. “No podemos pensar que nuestro destino es ser o no ser París, como tampoco es delegable la inteligencia del ciudadano que se hace dueño de su ciudad y tiene una idea fuerte de pertenencia. Esa es la inteligencia que debe trasladarse a estos hechos de arquitectura dentro de una ciudad”, dijo.
Fourcade también instó a tomar conciencia sobre los conceptos de periferia y centro. “El centro no mira la periferia. Argentina tiene el mismo patrón de cómo se para frente al mundo. Buenos Aires ha sido o es París y mira hacia afuera pero no vuelve la mirada a la periferia. No sé si a esta altura nos interesa que esa mirada vuelva o si es más interesante una construcción cultural o abarcativa desde una hipercultura. Es importante que las ciudades empiecen a mirar hacia adentro y tengan respuestas coherentes para su identidad, que generen un verdadero sentido de pertenencia”, señaló.

Guillermina Abeledo:
La arquitecta y profesora de la Universidad de Belgrano se refirió al crecimiento demográfico de los próximos años. Agregó que se necesitará eficiencia en los recursos a consumir y que las TICs son una buena herramienta para acercarse a ese objetivo.
Definió que dentro de la ciudad hay un hardware, que tiene que ver con la condición lenta y pesada que hace a las infraestructuras; y un software, que es una condición más versátil y ligera y tiene que ver con la conducta y adaptación de los ciudadanos a distintas circunstancias. “Ahí es donde radica el potencial”, dijo.
“El arquitecto es una especie de malabarista con aspiraciones a estratega, del que se puede valorar su visión holística. En general estamos acostumbrados a analizar contextos y comportamientos y proponemos programas y delineamos sus formas y lo que comunica. Otro personaje es el ciudadano al que vemos como un data entry y hacker, que es quien puede empezar a cargar datos e información, producirla y registrarla casi como un dispositivo más. Otro personaje son las tecnologías, dispositivos y protocolos que irán recibiendo el valor que realmente tienen y que son variable de proyecto; muy útil pero una más de aquellas con las que lidiamos en el desarrollo de un proyecto. Aportan el valor de la participación”, describió Abeledo. La arquitecta indicó que los datos de por sí no tienen valor si no son procesados.

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