Políticas de educación y tecnología en las Ciudades

Alejandro Valdés Soto (Innovación Gubernamental del Estado de Sonora, México), Esteban Bullrich (Min. Educación GCBA)
Modera: Jorge Aguado (GCBA)

Alejandro Valdés Soto:
Jefe de la oficina de Innovación Gubernamental del gobierno del Estado de Sonora, de México, se refirió a un nuevo futuro, un programa educativo con tres objetivos: de igualdad e inclusión social, buscar impactar en la calidad de la educación y cerrar la brecha digital.
El programa le da a cada niño del Estado una laptop que es de su propiedad y para uso dentro de la clase y fuera de ella y conectividad mediante una red de fibra óptica estatal. También habilitó centros comunitarios para brindar asesoramiento sobre la computadora, ya que en muchos casos es la primera computadora del hogar.
“La computadora tiene instalados programas educativos de distintas materias. Se enfoca en reforzar el pensamiento matemático y lógico, pero también la lectura, la comprensión y las ciencias”, explicó Valdés Soto y planteó la necesidad de plantear la entrega de una computadora a cada niño como un derecho.
“Estamos acostumbrados a hablar de las condiciones del sistema educativo en base a salario de docentes y no del éxito o fracaso lo que hace el sistema educativo: recibir a niños y niñas a los tres años darles 13 o 14 años de educación y despedirlo a los 17 años con capacidades y conocimientos para desarrollar su vida con libertad, independencia de criterio y capacidad analítica. Es un problema serio”, señaló.

Esteban Bullrich:
Advirtió que la mitad de los jóvenes no termina el secundario porque no ve la relevancia de lo que aprende. “(Borramos primer oración) Cuando Mauricio Macri me ofreció el Ministerio de Educación hace tres años, la única condición que le puse fue invertir fuertemente en cambiar lo que está pasando dentro de las escuelas, que tiene algunos dolores de parto, como los que vivo hoy. Incomprensión, miedo al cambio, temores. Que son condiciones sine qua non para que el sistema vuelva a ser un sistema educativo en serio y que cumpla con el proceso de darle a los niños conocimientos y capacidades amplios y globales y que atiendan al conocimiento y características propias de cada niño”, explicó.
Bullrich también se refirió al proyecto de GCBA que ya entregó 170.000 netbooks y notebooks entre niños y docentes de la ciudad.
“Antes de hacerlo investigamos qué se hacía en esta materia en otros países.
Una de las cosas que hicimos fue dar capacitación docente antes de que la computadora llegase a la escuela. Además, hay un acompañamiento posterior del equipo docente.
Fue surgiendo otra cosa: cómo mantenerse actualizado con la tecnología, cuyo ratio de obsolescencia es cada vez menor. Entonces repensemos el programa para entenderlo no ya como de entrega de computadoras sino de entrega de conexiones a Internet”, relató el ministro.
Con esa redefinición se estableció que el objetivo era que las comunidades educativas, incluidos los padres, tuviesen conexión a Internet. “La licitación pública que se hizo se enfocó en que nos proveyeran ingreso a Internet con un tamaño de pantalla determinado (netbook y tableta o el dispositivo que fuera).
Al pensar programa como de acceso a información podemos ser más sensible a lo que les interesa a los alumnos en la ciudad, trabajar en la especialización desde el alumno y entender mejor los talentos que puedan aparecer”, agregó Bullrich.
El programa incluyó el desarrollo del sitio integrar.bue.edu.ar, una plataforma de contenidos “para que el conocimiento que se crea colectivamente en las aulas pueda servir para intercambiar contenidos fuera y dentro de la ciudad”.
Entre algunos de los impactos visibles del programa se cuentan el cambio en la configuración de las aulas, que pasaron de estructurarse con escritorios en la tradicional fila a integrarse en círculos donde todos los alumnos pueden verse, y también la participación de los padres. Además, para seguir avanzando con el plan educativo se planea abrir la escuela fuera del horario escolar, “para que vuelva a ser un espacio de aprendizaje para toda la comunidad”.
Bullrich advirtió que con la cantidad de ingresos de estudiantes a la carrera docente en siete años van a faltar maestros en la ciudad. “Esto es porque como sociedad dejamos de valorarlos, respetarlos y de ponerlos en el rol que tenían y deben tener. No creo en los trabajadores de la educación sino en los maestros y las maestras”, señaló.

La ciudad como laboratorio de Innovación Social

Francisco Prieto Díez (Fundación CTIC).
Modera: Manuel Portela (Citycamp BA).

Abrir el foco de lo que se entiende por innovación. Por ello abogó Francisco Prieto Díez, director de la Sociedad de Información en la Fundación CTIC. “El I+D siempre parece ir hacia las empresas y no más allá. No se lo asocia con aspectos sociales, culturales y de innovación en gestión pública”, advirtió e instó a innovar en el mismo sistema de innovación.
La innovación social consiste en encontrar nuevas formas de satisfacer las necesidades sociales que no están adecuadamente cubiertas por el mercado o el sector público o de producir los cambios de comportamiento necesarios para resolver los grandes retos de la sociedad.
Prieto Díez sugirió que las ciudades que quieren diferenciarse por ser innovadoras deben vivir en estado beta colectivo y pensar a largo plazo. “Es importante plantear soluciones creativas e identificar nuevas maneras para resolver los problemas”, dijo.
Existen indicadores que destacan a las ciudades que innovan socialmente. Son aquellas que:
-diseñan políticas de innovación global, no sólo en el foco empresarial.
-tienen a las TICs siempre presentes. La tecnología es transversal y su rol es relevante.
-se trabaja desde y para el territorio.
-se educa para innovar.
-se reconoce la capacidad de innovar de las personas. Se pueden generar encuentros entre grupos de la sociedad impensables si
-establecen un liderazgo compartido y homogéneo.
En cuanto a la ciudadanía digital, Prieto Díez señaló que las agendas digitales se empiezan a preocupar más que de problemas de conectividad por la participación de la gente. “Y esto va más allá de estar en Facebook o Twitter. Estas redes nos ayudan a entrenarnos, pero también hay otras que nos permiten participar. Eso nos lleva a ser un ciudadano inteligente”, dijo y como ejemplo mencionó a Smartcitizen, una iniciativa de Barcelona a la que los ciudadanos aportan datos, desde su domicilio, sobre la humedad, temperatura, ruido que perciben desde su ventana y gasto energético para generar información.
“Hay que forzar el rol y protagonismo de las personas. La demanda surge de ellas, pero desde el punto de vista político la escucha no es lo suficientemente activa”, recomendó Prieto Díez.