El rol de Industria TIC en el desarrollo de la Sociedad de la Información

Carlos Pallotti (Fundación Clementina), Guillermo Lobo (TN)

“El modelo que ocupa y persigue la Argentina es el de las ciudades que pueden generar mayor cantidad de cadenas de valor en tecnología, es decir, tener el motor de la tecnología y no sólo ser usuarios”, expresó Carlos Pallotti, presidente de la Fundación Clementina. Junto con el periodista Guillermo Lobo encaró una conferencia sobre las sociedades, la ciudad digital y la necesidad de tener empresas que desarrollen para ese ámbito.
Pallotti se refirió al estado de la educación y formación en la Argentina y comentó que “si bien la tecnología viene creciendo, la educación para las tecnologías modernas es otra cosa”. Según el especialista, nuestro país está poniendo muchos esfuerzos en trabajar para la articulación con la academia de manera de reducir este problema y citó el ejemplo de un programa conjunto con el Ministerio de Educación con fondos del Banco Mundial para emplear gente desocupada o subocupada. El 80% del grupo participante está en este momento trabajando.
Ante una pregunta para que compare dos países como la India y la Argentina en el mundo globalizado, Pallotti dijo: “El total de lo que produce India lo exporta, no lo usa. La cantidad de gente trabajando en relación al total de la población es muy baja. Y, además, India en particular desarrolla modelos muy específicos en una cierta técnica, que hace que la persona esté muy estructurada en el procedimiento y no lo puede vincular a otros aspectos. En este sentido, el argentino es más amplio al poder combinar disciplinas y adaptarse”.
El mercado de exportaciones que abarca la Argentina está influenciada en gran parte por EE.UU., donde va el 60% de los países que componen sus destinos. Entre otros países a los que exporta figuran México, Panamá, Colombia, Perú, Chile, Brasil, España, entre otros.
En cuanto a los productos del sector de desarrollo de software que se venden éstos son muy variados. “Porque hay un proyecto para una empresa y ahí inmediatamente hay desarrollo”, explicó Pallotti. También destacó que hay empresas pequeñas, de entre 50 a 200 empleados, que están haciendo cosas muy ingeniosas con alta demanda como, por ejemplo, motores de 3D para juegos y web conference on line, entre otros.
Cuando se le consultó por la retribución económica del sector, Pallotti sostuvo que si bien cada empresa es un mundo, en general los salarios son buenos y tienden a incrementarse. “Es cierto que hay cierta desaceleración debido a la crisis mundial pero el mercado sigue creciendo por lo que es altamente tentador”, concluyó.
La evolución de los ingresos en el sector industrial de 2003 hasta la actualidad creció de 12 dólares la hora de trabajo a no menos de 30 dólares hoy.
Hay empresas argentinas que actualmente están desarrollando una gran variedad de innovaciones, como por ejemplo, un laboratorio que está haciendo placas embebidas para satélites y una empresa ubicada en La Plata que está desarrollando una súper computadora. Sin ir más lejos la Fundación Clementina desarrolla cámaras panorámicas para transmisión 360 en tiempo real.
“En el ´99 había en el sector tan sólo siete empresas que exportaban. Hoy son más de 150”, dijo Pallotti. Es importante aclarar que este dato creció de manera exponencial sin descuidar el mercado interno, ya que Argentina trabaja en un modelo de industria que sostiene el desarrollo interno pero, por otro lado, está a la búsqueda de oportunidades en el extranjero.
Hasta hace 10 años, la industria estaba distribuida entre Buenos Aires, Rosario y Córdoba pero hoy esta federalizada, según Pallotti. Según el especialista, hay clúster conformados para la industria no sólo en las capitales provinciales sino también en ciudades como por ejemplo en Sunchales, Santa Fe. El expositor comentó una curiosidad. Dijo que hay varios casos de provincias que no producen para sí sino para otras, generando flujo comercial interno.

La ciudad como laboratorio de Innovación Social

Francisco Prieto Díez (Fundación CTIC).
Modera: Manuel Portela (Citycamp BA).

Abrir el foco de lo que se entiende por innovación. Por ello abogó Francisco Prieto Díez, director de la Sociedad de Información en la Fundación CTIC. “El I+D siempre parece ir hacia las empresas y no más allá. No se lo asocia con aspectos sociales, culturales y de innovación en gestión pública”, advirtió e instó a innovar en el mismo sistema de innovación.
La innovación social consiste en encontrar nuevas formas de satisfacer las necesidades sociales que no están adecuadamente cubiertas por el mercado o el sector público o de producir los cambios de comportamiento necesarios para resolver los grandes retos de la sociedad.
Prieto Díez sugirió que las ciudades que quieren diferenciarse por ser innovadoras deben vivir en estado beta colectivo y pensar a largo plazo. “Es importante plantear soluciones creativas e identificar nuevas maneras para resolver los problemas”, dijo.
Existen indicadores que destacan a las ciudades que innovan socialmente. Son aquellas que:
-diseñan políticas de innovación global, no sólo en el foco empresarial.
-tienen a las TICs siempre presentes. La tecnología es transversal y su rol es relevante.
-se trabaja desde y para el territorio.
-se educa para innovar.
-se reconoce la capacidad de innovar de las personas. Se pueden generar encuentros entre grupos de la sociedad impensables si
-establecen un liderazgo compartido y homogéneo.
En cuanto a la ciudadanía digital, Prieto Díez señaló que las agendas digitales se empiezan a preocupar más que de problemas de conectividad por la participación de la gente. “Y esto va más allá de estar en Facebook o Twitter. Estas redes nos ayudan a entrenarnos, pero también hay otras que nos permiten participar. Eso nos lleva a ser un ciudadano inteligente”, dijo y como ejemplo mencionó a Smartcitizen, una iniciativa de Barcelona a la que los ciudadanos aportan datos, desde su domicilio, sobre la humedad, temperatura, ruido que perciben desde su ventana y gasto energético para generar información.
“Hay que forzar el rol y protagonismo de las personas. La demanda surge de ellas, pero desde el punto de vista político la escucha no es lo suficientemente activa”, recomendó Prieto Díez.